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Minestrone

Siempre os decimos lo mismo pero es que es una gran realidad. En la cocina hay multitud de maneras de preparar el mismo plato, a veces se varían pocos ingredientes y otros parece una receta completamente diferente salvo que tienen la misma base en común.
En esta ocasión, os traemos una recetas de sopa minestrone primavera que tiene algunos ingredientes diferentes a la receta que os hemos compartido anteriormente. Como veréis, la clave sigue siendo la misma, su alto nivel de nutrientes gracias a la combinación de verduras, legumbres y pasta.
En esta receta veréis que hay un ingrediente que os puede resultar llamativo, como es el pesto, pero si pensáis en que antes añadíamos las hojas de albahaca fresca, estamos ante un plato similar pero con otro toque diferente para el final. Otro detalle que os llamará la atención es añadir el queso rallado al final de la receta, sólo puedo deciros ¡Probadlo!

Sopa minestrone primavera: Ingredientes

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 6 cebollinos
  • 2 dientes de ajo
  • 500 gr de patatas pequeñas
  • 1 lata de tomates en cuadraditos
  • 1 pastilla de caldo de verdura
  • 1 vaso de agua
  • 1 bote de garbanzos
  • 1 bote de guisantes
  • 200 gr de espárragos
  • 2 taza de verduras verdes (espinaca por ejemplo) cortados en tiritas
  • 1/4 taza de pesto (ya preparado)
  • queso rallado a gusto

Cómo hacer sopa minestrone primavera

Picar la cebollas y el ajo, mezclar juntos (separar las partes verdes de la cebolla, reservar). Cortar las patatas en cubitos (que entren en una cuchara).
En una olla grande poner el aceite y calentar. Luego agregar las partes blancas de las cebollas con el ajo y remover por un minuto.
Agregar los tomates en cuadraditos con su líquido y la pastilla de caldo con el agua. Remover y dejar cocinar tapado por 10 minutos a fuego medio – bajo.
Añadir los garbanzos y guisantes dejándolo cocinar 5 minutos. Añade los espárragos cortados en cubitos y cocinar por 2 minutos sin tapar. Después introduce las verduras (espinacas) y las partes verdes de la cebolla, mézclalo todo bien durante 1 minutos
Para finalizar, sólo tienes que apagar el fuego y agregar el pesto. Remover. Servir caliente y decorar con queso rallado al gusto.

Reina Pepiada

 

Ingredientes para Arepas venezolanas con relleno la Reina Pepiada

  • 2 tazas de harina de maíz precocida P.A.N. o similar (blanca)
  • 4 tazas de agua tibia
  • 1 cucharada de postre de sal
  • Para el relleno “La Reina pepiada”
  • 400 gr. de carne de pollo
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla mediana
  • 1 aguacate maduro
  • 3 cucharadas de mayonesa casera
  • 25 ml. de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
Hablar de arepas, es hablar de Venezuela y de su gente. Como nos pasa con el pan a los españoles, la arepa es un alimento esencial y diario en el menú de los venezolanos. También se preparan y consumen en otros países cercanos como Colombia, aunque con algunas variaciones en su elaboración o rellenos. Ya hemos preparado algún plato típico venezolano como los tequeños o pasapalos, así que no podía faltar en el blog esta receta
El origen de esta masa preparada con harina de maíz se remonta muchos siglos atrás, cuando los indígenas molían el maíz entre dos piedras lisas, hacían bolas con ella y las asaban en un utensilio llamado “aripo” (una plancha un poquito curva fabricada en barro). Precisamente de ahí viene el nombre de “arepa”. En la actualidad, al ser un plato “nacional” se puede encontrar en todos los hogares, sean ricos o pobres, tanto en un lujoso restaurante como en un puesto callejero. Se consume durante todo el día, en los almuerzos, en las cenas y por supuesto en los desayunos, donde es la estrella invitada en la mayoría de las casas de este país caribeño.
Existen muchas variaciones de “arepas”. Por ejemplo, en función de su grosor pueden ser “telitas” (muy finitas) de la región de los Andes, más gruesas y abombadas en la zona Centro, y las más grandes típicas de la parte más oriental de Venezuela. Se preparan asadas, fritas o a la plancha. Pueden ser saladas, dulces (añadiendo azúcar a la masa), de chicharrón, anisadas o arepas “peladas”, que se cocinan con cenizas. Los rellenos de las arepas son interminables, y casi podemos decir que hay uno diferente por cada cocinero/a de cada casa o restaurante. Se abren en dos mitades y bien calientes, se rellenan de queso, de jamón y queso, de pollo guisado, carne mechada, etc
Las arepas de hoy vamos a rellenarlas con una de las recetas más populares, llamada “La reina pepiada” en honor a una hermosa joven que se proclamó Miss Universo en 1955. Las arepas sin relleno son una receta “sin gluten”, por lo que podéis degustarla los celíacos, rellenándolas luego como más os guste. Espero que os animéis y las preparéis en casa. ¡Adelante Venezuela!

Preparación de las arepas

Las arepas se elaboran con harina de maíz ya precocida, que puede ser blanca o amarilla. En España la más habitual en cualquier gran superficie es la marca P.A.N., la cual es perfecta ya que es también muy usada en Venezuela y el resultado final es satisfactorio.
  1. Echamos el agua en un bol grande y salamos. Añadimos la harina y comenzamos a remover con la ayuda de una cuchara o tenedor. Al utilizar agua tibia, conseguimos que la harina se integre mejor y no se produzcan grumos.
  2. En cuanto vemos que coge consistencia la mezcla, pasamos a trabajar con las manos. Vamos mezclando/amasando en movimientos de fuera hacia dentro, de manera que la harina absorba completamente el agua y nos resulte una masa uniforme y compacta. Sabemos que la masa está en su punto óptimo cuando no se pegan a las manos.
  3. Lavamos las manos y vamos haciendo bolas del tamaño un poco mayor que una nuez (como si hiciésemos albóndigas) y las aplastamos hasta conseguir una forma redondeada. Como vamos a rellenarlas, las haremos de un dedo de grosor (1,5 cm) y entre 8-10 cm de diámetro. Si vemos que se nos ha formado alguna grieta en la masa, le damos con un poco de agua y la cerramos.
  4. En una sartén bien caliente (haremos de 4 en 4), echamos un poco de aceite (para que luego no se nos peguen) y calentamos a temperatura media para que las arepas se vayan cocinando bien y no resulten crudas por dentro.
  5. Las cocinamos vuelta y vuelta, aproximadamente unos 4-5 minutos, hasta que comprobamos que tienen cierto color dorado/tostado por el exterior. Vamos repitiendo el proceso con el resto y reservamos en una fuente, tapándolas con un paño para que no enfríen.

Preparación del relleno “La reina pepiada” de nuestras arepas

  1. Cortamos la carne de pollo en pequeños trozos y la salpimentamos al gusto. Podemos usar la que más nos guste como pechuga, contramuslo, muslo, etc.
  2. En un sartén con un poco de aceite, vamos pochando la cebolla, el ajo, y más tarde añadimos la carne de pollo. Salteamos hasta que nos quede jugosa y reservamos todo en un bol.
  3. Pelamos el aguacate, quedándonos con la carne más madura del interior. Lo cortamos en trocitos pequeños, lo añadimos al bol y mezclamos bien todos los ingredientes. Al estar maduro el calor lo ablandará y se mezclará fácilmente con el resto de ingredientes.
  4. Añadimos ahora 3 cucharadas de mayonesa y mezclamos. ¡Y ya tenemos listo nuestro delicioso relleno! También podéis usarlo para otras recetas latinoamericanas que se rellenan, como fajitas, burritos, empanadas, … etc.
  5. Cortamos las arepas por la mitad longitudinalmente, sin llegar al fondo, y metemos dentro el relleno calentito. Simplemente deliciosas.
Os animo a que visitéis más recetas de tapas, aperitivos y pinchos


 perfectos para una velada inolvidable con los vuestros. Perfectas para una cena ligera, una fiesta o porque sí, una manera deliciosa de compartir la comida con los amigos y la gente a la que queréis.

trucos para que la carne al horno quede jugosa

 

Cada carne tiene su forma especial para que quede bien

No es igual asar un kilo de pollo que un kilo de ternera, porque las carnes son diferentes. Y tampoco es lo mismo asar medio kilo que dos kilos de cordero, ya que el tiempo de cocción será distinto. Así, es importante ajustar los tiempos y la temperatura al tamaño de la pieza y al tipo de animal.
  • Asar ternera. Podemos asar diferentes partes: chuleta, solomillo, pierna, redondo... Las piezas nobles tan solo se untan de aceite o de manteca, se salan y se introducen en el horno caliente a unos 200 ºC durante 10 o 15 minutos (para que se cocine rápido la superficie). Luego vertemos un vaso con la mitad de vino y la mitad de agua, bajamos la temperatura a 180 ºC y cocinamos la pieza durante 2 horas, mojándola de vez en cuando con los jugos y la grasa que cae en la bandeja de horno. No hace falta agregar caldo de carne ni nada, ya que se debe asar en un ambiente bastante seco para realzar su característico sabor. Para asar el redondo, que es la pieza más seca de la ternera, podemos meterla entera en el horno, pero mechada con finas tiras de tocino que introduciremos en su interior. Conviene brasearla e incluso se puede preparar albardada (forrada con unas finas láminas de tocino) y bridada. La temperatura idónea es 170 ºC y el tiempo de cocción, unas 2 horas (incluso 3, si la pieza es grande). 
  • Asar cordero. El cordero es tan graso que apenas necesita preparación. Lo untamos con manteca -en caso de que queramos darle un toque castellano-, salamos la superficie, colocamos sobre una cazuela de barro y asamos durante 90 minutos a 180 ºC. A mitad de la cocción se le da la vuelta para que se dore por ambos lados. Vertemos también un vaso de vino blanco con un poco de agua, mojando de vez en cuando la superficie del asado con los jugos y la grasa que desprende a la cazuela de barro. La razón por la que utilizamos una cazuela de este material es que distribuye mejor el calor y, además, a la hora de servir lo mantiene, puesto que se usa para sacar a la mesa. En el caso del cordero, es muy importante conservar el calor, ya que cuando se enfría, como tiene tanta grasa, no queda tan rico y apetecible. 

  • Asar cerdo. Al tener bastante grasa, alcanza con salar ligeramente la pieza y regarla con un vaso de cerveza. Podemos asar unas costillas a 200 ºC durante 60 minutos, o preparar paletilla y pierna a 180 ºC durante 2 horas. 

  • Asar aves. Cuando las aves son de gran tamaño o de carnes duras (como el pavo), podemos utilizar la técnica del albardado. Envolvemos la carne con finas lonchas de tocino o bacón, y bridamos la pieza para sujetarlas. Con esta técnica conseguimos que la piel del ave no se rompa por el tiempo que permanecerá en el horno, que el proceso de asado se haga despacio y que parte de la grasa del tocino pase al ave, haciendo su carne más jugosa. En cuanto al bridado, puede hacerse con la ayuda de una aguja o tan solo atando la pieza de forma adecuada y vistosa. Para asar un pollo, salamos la pieza y colocamos en su interior un aromático diente de ajo y medio limón. Introducimos en el horno a 200 ºC durante 70 minutos y ya tenemos un exquisito pollo asado. A media cocción podemos humedecer la carne con sus propios jugos, pero esto es opcional y no hace falta mucho más para conseguir un rico asado. El último detalle: desglasar la placa del horneado y acompañar el pollo con su propia salsa. 
TRUCOS
  •   El horno, caliente desde el principio. Un método que funciona muy bien es el de comenzar el asado con el horno caliente. El contacto de la superficie de la carne con el fuerte calor repentino provoca que se forme una ligera protección y, en consecuencia, que los jugos permanezcan dentro de la pieza de la carne mientras se cocina y ya no salgan al exterior.

  • Sellar la carne antes de asarla. Otra manera de asegurarnos de que los jugos se conservarán dentro de la pieza es dorar antes la superficie en una sartén o cazuela. Al hacer esto, ocurre algo similar que en el caso anterior: los jugos exteriores se secan y los interiores quedan dentro de la pieza de carne. De esta manera, el asado puede hacerse a una temperatura moderada, ya que solo falta cocinar el interior de la carne.

  • El braseado, un sabor enriquecido. Esta técnica consiste en crear un ambiente húmedo dentro del horno. Una vez que comienza el asado, agregamos verduras, caldo y vino de manera que, a la vez que se cocina la carne, se condimenta y se enriquece su sabor. Verter caldo ayuda a humidificar el ambiente dentro del horno, mientras que el vino contribuye a mantener los jugos. Este método facilita que la carne quede jugosa y realza su sabor. No obstante, hay que estar más pendiente de la cocción que con las otras técnicas.

  • Desglasar los jugos para recuperarlos. El desglasado es fundamental. Consiste en recuperar todos los jugos de la bandeja, incluidos los que están caramelizados y adheridos. Con ello conseguiremos una rica salsa, con un sabor extraordinario, para acompañar el asado. Para hacer el desglasado más sencillo, quitamos la carne ya asada de la bandeja y colocamos esta fuente al fuego. Cuando los jugos de la superficie comienzan a chisporrotear por acción del calor, vertemos un vaso de vino (por lo general, vino blanco) y rascamos con una espátula la superficie de la bandeja. A continuación, agregamos un poco de caldo y maicena diluida. Vertemos esta mezcla en un cazo (colándola) y le damos un hervor para que se ligue la salsa. Si hiciera falta, ponemos a punto de sal.

Cuatro trucos para que la carne al horno quede jugosa

Para que la carne asada salga jugosa, hay algunos trucos generales muy prácticos y fáciles de implementar:
  • 1. El horno, caliente desde el principio. Un método que funciona muy bien es el de comenzar el asado con el horno caliente. El contacto de la superficie de la carne con el fuerte calor repentino provoca que se forme una ligera protección y, en consecuencia, que los jugos permanezcan dentro de la pieza de la carne mientras se cocina y ya no salgan al exterior.
  • 2. Sellar la carne antes de asarla. Otra manera de asegurarnos de que los jugos se conservarán dentro de la pieza es dorar antes la superficie en una sartén o cazuela. Al hacer esto, ocurre algo similar que en el caso anterior: los jugos exteriores se secan y los interiores quedan dentro de la pieza de carne. De esta manera, el asado puede hacerse a una temperatura moderada, ya que solo falta cocinar el interior de la carne.
  • 3. El braseado, un sabor enriquecido. Esta técnica consiste en crear un ambiente húmedo dentro del horno. Una vez que comienza el asado, agregamos verduras, caldo y vino de manera que, a la vez que se cocina la carne, se condimenta y se enriquece su sabor. Verter caldo ayuda a humidificar el ambiente dentro del horno, mientras que el vino contribuye a mantener los jugos. Este método facilita que la carne quede jugosa y realza su sabor. No obstante, hay que estar más pendiente de la cocción que con las otras técnicas.
  • 4. Desglasar los jugos para recuperarlos. El desglasado es fundamental. Consiste en recuperar todos los jugos de la bandeja, incluidos los que están caramelizados y adheridos. Con ello conseguiremos una rica salsa, con un sabor extraordinario, para acompañar el asado. Para hacer el desglasado más sencillo, quitamos la carne ya asada de la bandeja y colocamos esta fuente al fuego. Cuando los jugos de la superficie comienzan a chisporrotear por acción del calor, vertemos un vaso de vino (por lo general, vino blanco) y rascamos con una espátula la superficie de la bandeja. A continuación, agregamos un poco de caldo y maicena diluida. Vertemos esta mezcla en un cazo (colándola) y le damos un hervor para que se ligue la salsa. Si hiciera falta, ponemos a punto de sal.

Cómo conseguir un jugoso resultado según el tipo de carne

No es igual asar un kilo de pollo que un kilo de ternera, porque las carnes son diferentes. Y tampoco es lo mismo asar medio kilo que dos kilos de cordero, ya que el tiempo de cocción será distinto. Así, es importante ajustar los tiempos y la temperatura al tamaño de la pieza y al tipo de animal.
  • Asar ternera. Podemos asar diferentes partes: chuleta, solomillo, pierna, redondo... Las piezas nobles tan solo se untan de aceite o de manteca, se salan y se introducen en el horno caliente a unos 200 ºC durante 10 o 15 minutos (para que se cocine rápido la superficie). Luego vertemos un vaso con la mitad de vino y la mitad de agua, bajamos la temperatura a 180 ºC y cocinamos la pieza durante 2 horas, mojándola de vez en cuando con los jugos y la grasa que cae en la bandeja de horno. No hace falta agregar caldo de carne ni nada, ya que se debe asar en un ambiente bastante seco para realzar su característico sabor. Para asar el redondo, que es la pieza más seca de la ternera, podemos meterla entera en el horno, pero mechada con finas tiras de tocino que introduciremos en su interior. Conviene brasearla e incluso se puede preparar albardada (forrada con unas finas láminas de tocino) y bridada. La temperatura idónea es 170 ºC y el tiempo de cocción, unas 2 horas (incluso 3, si la pieza es grande).
  • Asar cordero. El cordero es tan graso que apenas necesita preparación. Lo untamos con manteca -en caso de que queramos darle un toque castellano-, salamos la superficie, colocamos sobre una cazuela de barro y asamos durante 90 minutos a 180 ºC. A mitad de la cocción se le da la vuelta para que se dore por ambos lados. Vertemos también un vaso de vino blanco con un poco de agua, mojando de vez en cuando la superficie del asado con los jugos y la grasa que desprende a la cazuela de barro. La razón por la que utilizamos una cazuela de este material es que distribuye mejor el calor y, además, a la hora de servir lo mantiene, puesto que se usa para sacar a la mesa. En el caso del cordero, es muy importante conservar el calor, ya que cuando se enfría, como tiene tanta grasa, no queda tan rico y apetecible.
  • Asar porcino. Al tener bastante grasa, alcanza con salar ligeramente la pieza y regarla con un vaso de cerveza. Podemos asar unas costillas a 200 ºC durante 60 minutos, o preparar paletilla y pierna a 180 ºC durante 2 horas.
  • Asar aves. Cuando las aves son de gran tamaño o de carnes duras (como el pavo), podemos utilizar la técnica del albardado. Envolvemos la carne con finas lonchas de tocino o bacón, y bridamos la pieza para sujetarlas. Con esta técnica conseguimos que la piel del ave no se rompa por el tiempo que permanecerá en el horno, que el proceso de asado se haga despacio y que parte de la grasa del tocino pase al ave, haciendo su carne más jugosa. En cuanto al bridado, puede hacerse con la ayuda de una aguja o tan solo atando la pieza de forma adecuada y vistosa. Para asar un pollo, salamos la pieza y colocamos en su interior un aromático diente de ajo y medio limón. Introducimos en el horno a 200 ºC durante 70 minutos y ya tenemos un exquisito pollo asado. A media cocción podemos humedecer la carne con sus propios jugos, pero esto es opcional y no hace falta mucho más para conseguir un rico asado. El último detalle: desglasar la placa del horneado y acompañar el pollo con su propia salsa.
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Helsinki

La ciudad de Helsinki además de ser la capital finlandesa, es la ciudad más grande de Finlandia.

Designada capital mundial del diseño en el 2012 es una ciudad que desprende estilo, orden y tranquilidad.

Sus principales lugares de interés están bastante cerca unos de otros, siendo una ciudad ideal para recorrer andando. Si queréis saber qué lugares visitar en la ciudad, podéis verlo en esta entrada que le dedicamos.
Y si queréis descubrir una excursión muy cercana, os recomendamos que visitéis: Suomenlinna, la fortaleza de Helsinki.

La bebida típica finlandesa es el vodka… y es que esas latitudes la alta graduación es casi una “necesidad”. La cerveza también esta muy extendida en variedad y consumo, pero elijamos lo que elijamos, preparad la cartera ya que los precios son bastante altos. 

La forma más cómoda es por medio del avión, llegando al Aeropuerto de Helsinki-Vantaa, situado a 19 kilómetros del centro de la ciudad.
También hay muy buen servicio de ferrys entre Helsinki y ciudades como: Estocolmo, San Petesburgo, Tallin y Rostock.


La ciudad más al norte de nuestra lista es la que tiene un clima menos amigable (sobre todo por las bajas temperaturas). Siendo recomendable su visita en los meses con mas horas de luz y temperaturas mas altas, siendo estos junio, julio y agosto los mejores meses para conocerla.

Si hay que ser sinceros, hay que decir que es una ciudad con precios altos. La moneda oficial es el euro, pero los altos sueldos y calidad de vida finlandesa, hacen que para los habitante del sur de Europa, el coste de la vida sea mucho mas alto que a los que estamos acostumbrados en España. Pero siempre hay trucos para poder ahorrar, como elegir un apartamento y llevar comida para economizar en gastos. wink

Es la mejor ciudad de la lista para comer pescado, igual hasta resulta obvio, pero hay que decirlo. El pescado en todas sus variedades es el plato estrella, y le sigue muy de cerca las patatas, esa famosa guarnición tan clásica en tantos platos. Pero si lo que nos gusta es la carne, la de reno seria su plato estrella.

La bebida típica finlandesa es el vodka… y es que esas latitudes la alta graduación es casi una “necesidad”. La cerveza también esta muy extendida en variedad y consumo, pero elijamos lo que elijamos, preparad la cartera ya que los precios son bastante altos.
 
La forma más cómoda es por medio del avión, llegando al Aeropuerto de Helsinki-Vantaa, situado a 19 kilómetros del centro de la ciudad.
También hay muy buen servicio de ferrys entre Helsinki y ciudades como: Estocolmo, San Petesburgo, Tallin y Rostock.

Londres

La belleza de Londres no reside, como en otras antiguas capitales, en una monumental hegemonía arquitectónica sino más bien en la alianza de un patrimonio caótico y una prosperidad a prueba de siglos. La atrevida vanguardia de los últimos rascacielos no desmerece las añejas pinceladas góticas, que a su vez encajaron sin prejuicios con los faustos barrocos y la soberbia colonialista. Con sus más de mil quinientos kilómetros cuadrados divididos en treinta y tres distritos, la inmensidad de Londres es inabarcable y sorprendente. Las bellezas más consolidadas empiezan en la legendaria Torre de Londres, donde se custodian las Joyas de la Corona, y junto al puente del mismo nombre, pasando luego revista al cambio de guardia del Palacio de Buckingham, hogar de la reina, y terminando por el conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad que forman el Palacio de Westminster –o Casas del Parlamento– con su emblemática torre del Big Ben –ahora llamada de Isabel–, la iglesia de Santa Margarita y su famosa abadía, escenario de las coronaciones. La faceta más monárquica de Londres incluye los palacios de Hampton Court, Kensington y Kew, de grandiosas dependencias, estupendos jardines e interesantes cocinas históricas. La Catedral de San Pablo hay que visitarla desde su sobrecogedora cripta hasta el fantástico mirador de su Galería Dorada, y no hay que olvidar la iglesia de San Jorge en el viejo barrio de Dickens.

El encanto de Londres reside en la personalidad de sus barrios. En el vibrante crisol de Covent Garden, en el foco de sofisticación del antiguo feudo bohemio de Chelsea, frente a los crescents decimonónicos de Belgravia, o en la exclusividad de St. James’s, donde se fundaron los famosos clubs de caballeros, y en el prestigioso Mayfair, sede de embajadas y casas de subastas; en el delicioso ambiente marítimo de Greenwich, en la apuesta cultural del West End, los estrenos de alfombra roja de Leicester Square y la animada noche del Soho; en el exotismo de Chinatown y el chic del antiguo pueblecito de Marylebone, o rebuscando tesoros en los mercadillos de Portobello y Camden y navegando por el Regent’s Canal. Y, desde luego, en las decenas de museos que hacen de Londres una de las capitales mundiales del arte y la cultura.

Cambiante y atractivo skyline
Hace casi un par de décadas, arquitectos y urbanistas se propusieron reconquistar las orillas del Támesis, desde sus rincones de sabor victoriano hasta la ultramoderna City; desde Chelsea hasta Canada Water a lo largo de una docena de kilómetros que incluyen los edificios más vanguardistas del perfil londinense. Un crucero con baile y cena a bordo es una buena propuesta para admirarlo. Y para obtener una visión global de la ciudad, nada como apuntarse a la noria de cabinas-mirador más sofisticada, el London Eye –Ojo de Londres– instalado en el South Bank del Támesis.


Ocho espectaculares parques reales, varias reservas naturales y algunos jardines botánicos resuelven el proverbial amor de los londinenses por la célebre campiña inglesa. Estos paraísos urbanos preservan la atmósfera de sus bosques centenarios y sus históricas mansiones, largos senderos para caminar, montar en bici o a caballo, románticos lagos navegables y onduladas praderas donde tomar el sol en hamacas plegables o saborear un pic-nic sobre la hierba. Son muchas las sorpresas que nos reservan, como la de cruzar de un salto el meridiano de Greenwich, pasando por la posibilidad de practicar los deportes más british, conocer su viejo zoo remodelado, tomar un té a la inglesa, presenciar teatro y conciertos al aire libre o atender a algún que otro orador espontáneo.

Londres secreto
Las pequeñas bellezas ocultas incluyen los restos del anfiteatro romano que se esconden en el sótano de la galería de arte Guidhall, el jardín desconocido de Chelsea Physic fundado junto al Támesis en 1673, o los inquietantes interiores de dos mansiones históricas que se visitan a la luz de las velas: Dennis Severs y el Museo Sir John Soane, el arquitecto barroco que escondía arte tras paneles secretos. Podríamos también tomar un café en la cripta de la iglesia georgiana de St. Martin in the Fields, un aperitivo en el estrafalario Callooh Callay, un bar que se esconde tras la puerta de un armario gigante; o un cóctel gótico entre las gárgolas del pub London Stone, a pocos metros de donde se exhibe, tras una reja, la mítica Piedra de Londres cuya preservación aseguraría, según la leyenda, el florecimiento permanente de la ciudad.

Hoteles: Siempre a la última
Al ser una de las ciudades más visitadas del planeta, la siempre renovada oferta hotelera de Londres no tiene límite. Entre los grandes clásicos cabría citar el suntuoso Ritz de estilo Luis XVI (www.theritzlondon.com), el Dorchester (www.thedorchester.com), uno de los favoritos de la realeza, el Goring (www.thegoring.com), donde se alojaron los Middleton antes de la boda, y el imbatible Mandarin Oriental Hyde Park (www.mandarinoriental.com). Encontraremos romanticismo victoriano en el Langham (london.langhamhotels.co.uk) y en el Landmark (www.landmarklondon.co.uk); grandioso neoclasicismo en el Renaissance Chancery Court (www.chancerycourthotel.com), glamour art decó en el Claridge’s (www.claridges.co.uk), reminiscencias a lo Agatha Christie en el renovado Brown’s (www.brownshotel.com), una piscina en la azotea en el Berkeley (www.the-berkeley.co.uk) y deliciosa excentricidad en el Milestone Motel, que ofrece chófer privado y personal shopper (www.milestonehotel.com).
Algo diferente y muy londinense sería lo que ofrecen el Number Sixteen, con su primoroso jardín privado (www.firmdalehotels.com), la casita de ladrillos The Gate de Portobello (www.gatehotel.co.uk), los interiores de caoba del 41 Hotel (www.41hotel.com), el lujo exótico del Blakes (www.blakeshotels.com), la sutileza del Pelham (www.pelhamhotel.co.uk), el exquisito eclecticismo de One Aldwich (www.onealdwych.com) o las dos únicas habitaciones del extravagante  palacete 40 winks del decorador David Carter (www.40winks.org).
Entre los más vanguardistas hallamos el Baglioni (www.baglionihotels.com), clásico por fuera y vestido de negro y oro por dentro; el impactantemente blanco Metropolitan y la audaz reinterpretación de un viejo edificio de ladrillos del Halkin, ambos del grupo Como (www.comohotels.com); los fantasiosos Sanderson (www.sandersonlondon.com) y St. Martins Lane (www.stmartinslane.com), con toques surrealistas, y las propuestas del grupo Guoman (www.guaoman.com), que rehabilita auténticas joyas históricas como The Royal Horseguards y los edificios victorianos The Grosvenor y Charing Cross Hotel.

5 días en Bruselas

Bruselas
DÍA 1.- VUELOS CIUDAD DE ORIGEN/BRUSELAS
Salimos en vuelo con destino a Bruselas, donde nos esperan en el aeropuerto, para el traslado al hotel. Resto del tiempo libre.
DÍA 2.- BRUSELAS. VISITA
A la hora indicada realizamos una visita panorámica de la ciudad, por los lugares de mayor interés del casco antiguo. Comenzamos en la majestuosa Grand Place, desde donde recorremos las callejuelas para descubrir los rincones más bellos y llenos de historia de la ciudad.
Visitamos el famoso Manneken Pis, los murales de Tintin, el Palacio Real, paseamos por el elegante barrio del Sablón, admiramos el majestuoso Palacio de Justicia y mucho más... 
La visita combina la historia, el arte y la leyenda con el entretenimiento y las curiosidades (2 horas 30 min aprox.). Resto del día libre.
BRUSELAS
Es la capital de Bélgica, pero también la capital europea. Es una ciudad que reúne las características de una gran urbe junto con el encanto de las pequeñas ciudades más tranquilas. Modernas pero con un toque clásico, las calles de Bruselas están cargadas de encanto y de historia. Sorprende por su originalidad, reuniendo tesoros arquitectónicos como la Grand Place, la mayor colección de obras del genio del Surrealismo René Magritte, edificios Art Nouveau y Art Déco o el cosmopolitismo de la Comisión Europea.
Cuna de Tintín y de los Pitufos, es mundialmente conocida por su chocolate, sus gofres, patatas fritas, su cerveza y sus riquísimos mejillones.
DÍA 3.- BRUSELAS. EXCURSIÓN A BRUJAS
9 horas 30 min aprox.
En esta jornada nos dirigimos a la encantadora ciudad de Brujas (100 km aprox.), una de las ciudades medievales más visitadas de Europa. A la llegada realizamos un recorrido durante unas 4 horas viendo el Lago del Amor, el Beaterio fundado en 1245, la Plaza Walplein, la Stoofstraat, el Hospital de San Juan, la Iglesia de Nuestra Señora, el Palacio de los Señores Gruuthuse, el Canal Dyver, el Muelle de Coronas de Rosas, la Plaza de los Curtidores, la Plaza del Castillo y su Ayuntamiento gótico, la Basílica de la Santa Sangre, la Plaza del Mercado y su campanario o Bedfort en Flamenco y la Catedral de San Salvador.
Tras finalizar, disponemos de tiempo libre para almorzar y dar un último paseo por la ciudad, degustar el exclusivo chocolate de Brujas y ver las famosas tiendas de encajes. A la hora indicada, regresamos al hotel en Bruselas y tiempo libre.
BRUJAS
Situada a escasos 15 km del mar del Norte, fue fundada en el siglo XI alrededor de una fortaleza del siglo IX y actualmente es una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo. Posee una red de canales, por la que muchas veces ha sido comparada con Venecia, que hizo que fuera un importante centro comercial del norte de Europa y una de las ciudades más prósperas del continente, hasta el siglo XV. A finales del siglo XV, el río Zwin la encenagó y comenzó una época de decadencia que duró hasta principios del siglo XX, cuando muy abandonada y sumida en la pobreza, fue objeto de una profunda restauración.
Desde el año 2000, su casco histórico en su totalidad, está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
DÍA 4.- BRUSELAS. EXCURSIÓN A GANTE
9 horas 30 min aprox.
Por la mañana, salimos con dirección a Gante (53 km aprox.). A la llegada realizamos un recorrido por la ciudad en el que vemos: el Castillo de Gerardo el Diablo, la Catedral de San Bavón donde se encuentra la famosa pintura de los hermanos Van Eyck, “La Adoración del Cordero Místico”, el Campanario Belfort, el peculiar Ayuntamiento con parte gótica y renacentista, la Iglesia de San Nicolás, la Casa Gremial de los Albañiles, el Muelle de las hierbas y los granos, el majestuoso Castillo de los Condes de Flandes, el Barrio del Patershol, las lonjas de la carne y del pescado, la Gran Plaza del Viernes...
Tras finalizar, disponemos de tiempo libre (4 horas aprox.) para seguir disfrutando de la ciudad a nuestro antojo y por ejemplo, degustar una típica comida flamenca o tomar una cerveza Kwak en el "bar del zapato" Dulle Griet.
A la hora indicada regresamos al hotel en Bruselas. Resto del tiempo libre.
GANTE
Es la ciudad que vio nacer a Carlos I de España y V Alemania, y una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. En el siglo XVI era la segunda ciudad en población tras París, razón por la que posee un centro histórico tan monumental. Apodada la "joya de Flandes" es para muchos la ciudad más bella de toda Bélgica, un fabuloso lugar lleno de historia. Su importante universidad la convierte en una ciudad llena de vida y con una de las noches más animadas de Europa. 
Sus ciudadanos son popularmente conocidos como" los de la soga al cuello" desde la época de Carlos I.
DÍA 5- VUELOS BRUSELAS/CIUDAD DE ORIGEN
Hotel hasta las 12 horas. A la hora indicada traslado al aeropuerto, para salir en vuelo hacia la ciudad de origen. Llegada y fin de los servicios.
 

¿Por qué comer es un placer?

Razones de la “Felicidad gastronómica”










Que conste en acta que este página está dedicada al “Comilón” o a quines disfrutan de un pequeño manjar. Porque uno de los placeres de la vida es “comer”.

Así que poco a poco iremos buscando sobre cocina, lugares que hay que visitar o Chef que nos ayudaran a indagar un poco más y hoy os traemos algunas razones (físicas, emocionales, culturales, históricas…) que explican porqué nos sentimos un poco más felices cuando saboreamos los alimentos o degustamos los platos que más nos gustan.

Pero comencemos por el principio: estos inicios se remontan ni más ni menos que a la Antigua Roma donde imperaba “el culto al exceso” entre la clase alta como muestra de estatus social y económico. Los antecesores de debieron ser Emperadores Y es que en aquel entonces las cenas eran tan abundantes que había quien se inducía el vómito con una pluma de avestruz o de pavo real para poder seguir comiendo. No en vano fue así como surgieron los llamados “Vomitorium” (cuesta creer pero es verídico). Estos eran lugares destinados a que los romanos vomitaran las libras de comida ingeridas.

De este modo podían seguir con la fiesta y con el placer de comer.

Más allá de herencias históricas, “comer es un placer” también por razones químicas. Es decir, todo el control lo tiene nuestro cerebro y no el estómago. 

Al comer, nuestras neuronas segregan una hormona llamada “dopamina” que está asociada con el sistema del placer del cerebro y hace que no podamos controlarnos. Esto tiene mucho sentido si caemos en la cuenta de que la mayoría de nuestras “primeras citas” han transcurrido entorno a una mesa.

Pensadlo por un momento

Es la combinación perfecta: sentimos placer al estar junto a una persona por la que nos sentimos atraidos o agusto y a la vez también sentimos placer al comer. Ahora entendemos porqué muchas “citas” terminan como terminan.

Volviendo al tema de la comida que por un momento habíamos cambiado de placer. Por cierto, la dopamina también es la responsable de que nos sintamos tan felices después de hacer el amor. Ahí queda dicho.

Es inevitable, una pregunta nos lleva a la otra: 

¿por qué hay alimentos que al comerlos nos producen más placer que otros? 

¿Por qué a cada apersona le produce placer ingerir unos alimentos determinados?

 Es sencillo. El placer es una sensación subjetiva vinculada a innumerables estímulos, muy diversos para cada persona. Por ejemplo, hay personas que sienten placer al comer un alimento o un plato que les trae recuerdos de la infancia, otras les evoca momentos felices de su vida y hay quien lo asocia a determinadas emociones. Así que en definitiva, podríamos decir que los alimentos tienen un valor emocional que explicaría porqué las tentaciones se sienten de forma tan particular y porqué en casos en los que uno está agustito y relajado, bien sea  porque se encuentra de vacaciones frente a un buffet libre o comiendo en familia, no puede controlar qué y cuanto come. ¿A qué os resultan familiares estas situaciones?

Moraleja: 
Déjate llevar y no te sientas culpable. En lugar de eso intenta disfrutar de cada pequeño momentos de felicidad gastronómica que nos metemos para el pecho, ¡por lo bien que lo hemos hecho!
 En nuestros posts os hablaremos de la relación que existe entre los sentidos (la vista, el olfato, el gusto y el tacto) y el deseo por algunos alimentos.

¿Tenéis algún antojo de comida en estos momentos? 

¿Comida china? 
¿Italiana? 
¿hindú?
 En Just-Eat estamos aquí para hacer realidad vuestros deseos gastronómicos. ¡Estáis a tan solo unos clics de sentiros un poco más felices


¡Sácale el máximo partido con estos 'tips' prácticos!








Qué tener en cuenta a la hora de comprarlo, cuáles son los tiempos correctos de cocción, cómo presentarlo en la mesa…


El marisco es uno de los productos más cotizados en las mesas navideñas: langostinos, cigalas, nécoras, centollos… delicias marinas que podemos degustar ya sea como ingrediente principal de recetas más elaboradas, o simplemente cocidos o a la plancha. Si en los próximos banquetes de Navidad el marisco va a formar parte de tus menús, te proponemos que eches un ojo a estos consejos para sacarle el máximo partido:


EN EL MERCADO
 -Se recomienda, siempre que sea posible, adquirir marisco vivo.
-Para comprobar si el marisco es fresco podemos seguir un par de pistas: tocar los ojos (para confirmar que se mueven) y fijarnos en que la cola del animal se presente recogida.
-En caso de que el marisco no se adquiera fresco, es muy importante preservar la cadena de frío.

Cuando se trata de un producto refrigerado, como langostinos o gambas, será suficiente una temperatura de 1ºC o 2ºC, mientras que si es congelado, deberá ser
conservado a una temperatura de entre -4ºC y -18ºC.

EN LA COCINA
Para cocer el marisco hay que tener en cuenta dos puntos fundamentales: si está vivo o muerto, y el tamaño y peso del marisco.

 Respecto a lo primero:
-Si está vivo: lo ideal es cocerlo a partir de agua fría con sal.
-Si está muerto: en este caso se recomienda echarlo una vez que el agua esté hirviendo.
-Si está congelado: quedará mucho mejor si previamente se deja descongelar de la forma más lenta posible.
Es importante también usar el recipiente adecuado (lo suficientemente grande para que el marisco esté ‘holgado’ y pueda cocinarse bien) y que el agua cubra el producto.
A continuación, se añade la sal (gorda, preferiblemente) en una proporción de 30 o 40 gramos por litro de agua.
En cuanto al laurel, se trata de un tema opcional, ya que muchos consumidores opinan que puede enmascarar el auténtico sabor del marisco.

 
TIEMPOS DE COCCIÓN
Una vez comienza a hervir el agua, se contará el tiempo en función del peso y tipo de marisco:
-Percebes: 1 minuto y medio.
-Langostinos : entre 1 minuto y medio -2 minutos y medio (dependiendo del tamaño).
-Cigalas: 2-3 minutos (dependiendo del tamaño).
-Caracoles/bígaros : 4 minutos.
-Nécoras: 5-6 minutos, en función del tamaño.
-Langosta, centollo, bogavante y buey de mar: unos 7 minutos si la pieza pesa hasta 400 gramos; 8 minutos si pesan 500 gramos o 9 minutos para los 600 gramos.
Para que la carne quede más prieta, lo mejor es sumergirlo en agua con hielo inmediatamente después de la cocción.



EN LA MESA
Lo ideal es siempre servir el marisco recién hecho. Los percebes se suelen servir templados, mientras que productos como las cigalas, langostinos o langostas se servirán a temperatura ambiente. Importante: si están en el frigorífico recuerda retirarlos siempre con tiempo. Si se sirven excesivamente fríos no podremos apreciar todo su sabor.